Kyoto: templos y jardines

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Kyoto, tal y como indica su nombre, fue la ciudad capital de Japón desde el 794 hasta el 1868. Actualmente esta ciudad conserva gran cantidad de vestigios históricos tanto artísticos como arquitectónicos. Este importantísimo patrimonio japonés está compuesto por templos, santuarios, palacios y jardines.

En Kyoto nunca os quedaréis sin nada que ver, puesto que alberga más de 1.600 templos budistas, centenares de sintoístas, un número considerable de villas imperiales y más de 200 jardines, además de diversos museos por visitar. El secreto para no agobiarnos con tantos posibles lugares turísticos es saber escoger lo más significativo e interesante.

Podemos empezar por el barrio de Gion, con origen en la Edad Media, y hoy en día donde podemos encontrar Geishas procedentes de todas partes de Japón. Si tenéis la suerte de ir en compañía de un japonés, podréis entrar en alguna ochaya (casa de té), donde disfrutaréis de las atenciones de estas cortesanas. Estas señoritas de compañía, a diferencia de lo que creen la mayoría de occidentales, no se dedican a vender su cuerpo, sino a divertir a hombres de negocios con sus habilidades para el arte (ceremonia del té, tocar instrumentos, canto, danza, arreglo floral, literatura y poesía clásicas). Si preferís una opción más económica para gozar de representaciones tradicionales, podéis dirigiros a «Gion Corner», donde veréis teatro kabuki, ceremonia del té y distintas danzas clásicas.

También resulta interesante pasear por la calle Pontocho, donde disfrutaremos de arquitectura antigua y de restaurantes con todo tipo de platos típicos. Con el kaiseki tendremos la posibilidad de catar una gran diversidad de platillos de todo tipo. Si deseáis una alternativa más asequible, en los ryokan (alojamientos tradicionales) del lugar igualmente podréis deleitaros con estos manjares.

Si nos apetece ver templos, no podemos perdernos el kinkaku-ji o templo dorado, recubierto de pan de oro y situado en medio de un impresionante lago con jardín a su alrededor. La fusión entre templo y naturaleza es asombrosa y única. Asimismo, este exquisito monumento alberga en su interior las reliquias de Buda. Del mismo modo podemos visitar el Ginkaku-ji o templo plateado, el cual, a pesar de no haber podido ser recubierto con plata tal y como estaba planeado, no deja de ser una auténtica belleza rodeada de agua y verdes árboles. Actualmente es un templo Zen. Si disponéis de tiempo, otros templos a los que podéis ir son: Hongan-ji, Kiyomizu-dera, Nanzen-ju y Ryôan-ji.

No puede faltar la visita al Palacio Imperial de Kyoto, en el que deberéis pedir hora para poder acceder. Vale mucho la pena verlo por su arquitectura, las obras de arte albergadas en su interior y sus jardines. El Castillo Nijô es otro monumento digno de ver y el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. Dentro de este castillo encontramos el Palacio Honmaru y su jardín y el Palacio Ninomaru, cocinas, la guardia y diversos jardines. Un importante y antiguo jardín al que ir es el  Shosei-en, designado Sitio Histórico Nacional en 1936.

A su vez, podéis visitar diversos santuarios como son: Fushimi Inari-Taisha, Heian Jingu, Yasaka Jinja y Sanjûsangen-dô. Si después de todas estas visitas lo que os apetece es relajaros, os recomendamos el Tetsugaku no michi o camino del filósofo, donde encontraréis tiendas artesanales y modestos templos. En estos últimos podremos gozar de impresionantes bosques de bambú, jardines zen e incluible hasta alguna tacita de té con dulces. Lo más destacado de este lugar es pasear en primavera entre los mares de cerezos en flor que nos conducirán hacia un reposo inolvidable.

¡Id a Kyoto si queréis conocer todos los secretos que oculta la antigüedad japonesa!

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